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Cuando a un padre, una madre o un abuelo le diagnostican una demencia, la familia empieza a ocuparse de cosas que antes él mismo resolvía: el banco, los recibos, las citas médicas. Entre esos papeles suele haber una póliza que lleva décadas pagándose y que nadie quiere perder. Hablar de seguro de decesos y alzhéimer no es agradable, pero hacerlo a tiempo evita sustos y, sobre todo, permite respetar lo que esa persona habría querido.

Seguro de decesos y alzhéimer: por qué conviene revisarlo cuanto antes

El alzhéimer avanza de forma gradual. En las primeras fases, la persona suele poder expresar sus deseos con claridad: si prefiere entierro o incineración, en qué cementerio quiere descansar, qué tipo de ceremonia desea. Con el tiempo, esa conversación se vuelve difícil o imposible. Por eso el mejor momento para revisar la póliza es justo después del diagnóstico, con calma y con ella presente.

Además, muchas pólizas de decesos se pierden por algo tan sencillo como un recibo devuelto: una cuenta que se cierra, una domiciliación que nadie actualiza, una carta de la aseguradora que nadie abre. Cuando el titular ya no gestiona su correo, ese riesgo se multiplica.

Quién puede ocuparse de la póliza

Si la persona con alzhéimer es el tomador, en principio es ella quien firma los cambios. Mientras conserve capacidad para entender lo que decide, puede autorizar a un familiar o dejar instrucciones. Cuando ya no pueda hacerlo, entra en juego el sistema de apoyos. En el ámbito del Código Civil, la Ley 8/2021, de 2 de junio, sustituyó la antigua incapacitación por medidas de apoyo a las personas con discapacidad, como la curatela o la guarda de hecho. En Cataluña rige su propio derecho civil, con figuras específicas. En cualquier caso, quien preste el apoyo deberá acreditarlo ante la aseguradora.

La forma de ahorrarse problemas es anticiparse: un poder notarial preventivo otorgado en las primeras fases, cuando la persona todavía puede decidir, facilita mucho la gestión posterior. Consúltelo con un notario o un abogado.

Consecuencias prácticas para la familia

  1. No dejar caer la póliza. Revisen que la cuenta de cargo sigue activa y que alguien de confianza recibe las comunicaciones de la aseguradora.
  2. Guardar una copia de las condiciones. Saber qué cubre exactamente (traslado, sepultura o incineración, ceremonia, gestoría) ahorra decisiones difíciles en el peor momento.
  3. Recoger sus deseos por escrito. Mientras sea posible, anoten sus preferencias sobre el funeral. Puede ayudarles nuestra guía sobre cómo dejar instrucciones para el propio funeral.
  4. Actualizar la dirección si cambia de domicilio. Si se traslada a casa de un hijo o a una residencia en otra localidad, comuníquelo: el servicio se organiza según el lugar.
  5. Valorar si el capital es suficiente. Las pólizas antiguas suelen quedarse cortas. Revisar la suma asegurada evita pagar la diferencia de golpe.

Si la persona vive en una residencia

Es muy recomendable que la residencia sepa que existe un seguro de decesos y tenga el teléfono de asistencia de la compañía. Así, si el fallecimiento se produce de noche o en fin de semana, el personal sabrá a quién llamar antes de contactar con una funeraria por su cuenta. Lo explicamos con más detalle en el artículo sobre seguro de decesos y personas en residencias o con dependencia.

¿Se puede contratar un seguro de decesos nuevo después del diagnóstico?

Depende de la edad y de las condiciones de cada compañía. Muchas fijan una edad máxima de contratación, como explicamos en límites de edad del seguro de decesos. Si se plantea contratar o ampliar, hágalo con alguien que le explique bien las condiciones y la prima.

Preguntas frecuentes

¿El alzhéimer afecta a la cobertura de una póliza que ya existe?

Una póliza en vigor y al corriente de pago sigue cubriendo el servicio. Lo importante es que no se interrumpa el pago y que los datos estén actualizados.

¿Puedo cambiar la cuenta de cargo si mi madre ya no puede firmar?

Necesitará acreditar que puede actuar en su nombre, con un poder o con la medida de apoyo correspondiente. Pregunte a la aseguradora qué documentación le pide.

¿Qué hago si no encuentro la póliza?

Busque recibos bancarios con el nombre de la aseguradora y llame a la compañía con el DNI del asegurado: normalmente pueden localizarla.

No está solo en esto

Cuidar a alguien con demencia ya es suficientemente duro. Si quiere que revisemos la póliza de su familiar, la cobertura y el capital, podemos ayudarle sin compromiso. Encontrará más información en decessos.es y en nuestra guía sobre la regulación del seguro de decesos en la Ley de Contrato de Seguro.