Nadie está preparado para las primeras horas tras la muerte de un ser querido, y sin embargo son horas llenas de decisiones y llamadas. Esta guía ordena, paso a paso, lo que hay que hacer cuando existe un seguro de decesos, para que la familia pueda centrarse en lo importante: despedirse.

Paso 1: la certificación médica del fallecimiento
Si ocurre en un hospital o residencia, el propio centro emite el certificado médico de defunción. En el domicilio, hay que llamar al centro de salud (o al 061/112 fuera de horario) para que un médico certifique. En muertes súbitas, accidentes o circunstancias no claras interviene el juzgado: habrá levantamiento y posible autopsia, y los tiempos se alargan; la funeraria del seguro lo gestiona igualmente.
Paso 2: llamar al teléfono de asistencia del seguro
Es la llamada que lo pone todo en marcha: la aseguradora activa la funeraria, asigna asesor y coordina tanatorio, traslados y ceremonia. Ten a mano el DNI del fallecido y, si lo sabes, el número de póliza. ¿No sabes si había seguro? Pregunta a la familia, busca recibos bancarios y consulta después el Registro de Contratos: aquí explicamos cómo saber si un familiar tenía seguro de decesos. Y si la urgencia obliga a contratar por cuenta propia, guarda todas las facturas para el reembolso.
Paso 3: las decisiones del servicio
- Inhumación o cremación, y destino final: si el fallecido dejó voluntad escrita en la póliza o el testamento, se respeta; el marco lo explicamos en el destino de las cenizas.
- Tipo de ceremonia, civil o religiosa, y horarios del tanatorio.
- Esquelas, flores y detalles, dentro de las prestaciones de la póliza que repasamos en qué cubre un seguro de decesos.
Paso 4: los documentos de los días siguientes
La inscripción de la defunción en el Registro Civil (la tramita la funeraria habitualmente en 24-48 horas), certificados de defunción —pide varios ejemplares—, y a partir de los 15 días hábiles, los certificados de últimas voluntades y de contratos de seguros del Ministerio de Justicia. Con eso arranca la fase de trámites: pensiones, herencia, bajas. No la afrontes solo: la gestoría del seguro hace la mayor parte, y la asistencia psicológica en el duelo está ahí para cuando el papeleo termina y llega el silencio.
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