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El seguro de decesos es uno de los más contratados en España y, a la vez, uno de los peor conocidos. Muchos asegurados solo descubren qué cubre —y qué no— el día que tienen que usarlo. Conviene saberlo antes.

El núcleo: el servicio funerario completo

La cobertura principal es la organización y el pago del sepelio: féretro, tanatorio, coche fúnebre, gestiones e inhumación o incineración. La aseguradora no entrega dinero, presta un servicio hasta el límite del capital contratado.

Coberturas que a veces se olvidan

Muchas pólizas incluyen asistencia en viaje, traslado del fallecido, gestión del certificado de últimas voluntades, asesoramiento jurídico e incluso tramitación de pensiones. Son prestaciones valiosas que conviene conocer para aprovecharlas.

El límite del capital

Si el coste real del servicio supera el capital asegurado, la diferencia la asume la familia. Por eso es clave revisar que el capital esté actualizado al precio real de un sepelio en tu zona.

Lo que no cubre

Las carencias iniciales para fallecimiento por enfermedad y algunas exclusiones por ocultación de datos son las causas más habituales de conflicto. Leer el condicionado evita sorpresas.

Conclusión

Un seguro de decesos bien dimensionado ahorra a la familia una gestión dolorosa en el peor momento. La clave está en ajustar el capital y conocer todas las prestaciones incluidas.

Consulta nuestra guía de seguros de decesos 2026 o revisa las pólizas sin carencia.