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En muchas familias, la póliza de decesos la contrató uno de los padres hace años e incluye al cónyuge y a los hijos. Cuando ese titular fallece, surge la duda: ¿qué pasa con el seguro de decesos si muere el tomador? ¿Se anula la póliza? ¿Quién sigue pagando? ¿Pierden los demás la antigüedad? En este artículo te explicamos cómo funciona y qué decisiones conviene tomar en las semanas siguientes.

Tomador, asegurado y beneficiario: no son lo mismo

Para entender qué ocurre hay que distinguir tres figuras que a menudo coinciden en la misma persona:

  • Tomador: quien contrata la póliza y se obliga a pagar las primas.
  • Asegurados: las personas cuyo fallecimiento está cubierto (el propio tomador, su pareja, sus hijos…).
  • Beneficiarios: en decesos, en la práctica, los herederos que reciben el servicio o, en su caso, el capital sobrante.

Lo explicamos con más detalle en quién puede ser tomador, asegurado y beneficiario.

Primero: el servicio funerario del tomador

Si el tomador también era asegurado, la aseguradora debe prestar su servicio funerario con normalidad. La familia solo tiene que llamar al teléfono de asistencia 24 horas de la compañía. Tener a mano la póliza o, al menos, el nombre de la aseguradora ayuda; si no la encontráis, podéis consultar el Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento.

Qué pasa con el seguro de decesos si muere el tomador

La póliza no se extingue automáticamente para el resto de asegurados. Lo habitual es que las condiciones generales prevean una de estas soluciones:

  • Cambio de tomador: otro asegurado mayor de edad (normalmente el cónyuge o un hijo) asume la condición de tomador y el pago de las primas.
  • Continuidad con los mismos datos hasta el siguiente vencimiento, momento en que la compañía pide regularizar la titularidad.
  • En algunas pólizas, un periodo de gracia sin coste para los asegurados supervivientes.

Lo importante es que el cambio de tomador no debería suponer perder la antigüedad ni someterse a nuevas carencias, porque los asegurados siguen siendo los mismos. Si la compañía pretende tratarlo como una póliza nueva, conviene reclamarlo.

Quién sigue pagando las primas

Mientras nadie comunique el cambio, los recibos seguirán girándose a la cuenta del fallecido. Cuando el banco bloquee la cuenta, los recibos se devolverán y, tras el plazo legal de impago, la póliza podría quedar en suspenso. Para evitarlo:

  1. Comunica el fallecimiento a la aseguradora por escrito, con el certificado de defunción.
  2. Designa al nuevo tomador y facilita una nueva cuenta de domiciliación.
  3. Revisa si la prima cambia: al salir el asegurado de más edad, en pólizas de prima natural suele bajar.

Es buen momento para revisar la póliza

El fallecimiento del tomador obliga a revisar una póliza que quizá lleva décadas sin tocarse. Aprovecha para comprobar:

  • Si los hijos incluidos ya son adultos independientes y les conviene su propia póliza (altas y bajas en la póliza familiar).
  • Si el capital asegurado cubre el coste actual de un funeral en vuestra localidad.
  • Si la modalidad de prima sigue teniendo sentido para el cónyuge superviviente.
  • Si hay coberturas que no usáis y encarecen el recibo.

Y si el cónyuge superviviente no puede asumir el pago

Es frecuente que el superviviente sea una persona mayor con ingresos reducidos. Antes de dejar caer la póliza, que supondría perder años de primas pagadas, valora alternativas: reducir coberturas accesorias, que un hijo asuma el pago como tomador o, en pólizas con valor acumulado, estudiar opciones de reducción. Te lo contamos en qué pasa si dejo de pagar el seguro de decesos.

Preguntas frecuentes

¿Pueden los herederos reclamar las primas pagadas por el tomador fallecido? No. Las primas pagadas correspondieron a la cobertura ya disfrutada. Lo que sí pueden reclamar es el capital sobrante si el funeral costó menos que lo asegurado.

¿El hijo que pasa a ser tomador necesita cuestionario de salud? Para cambiar de tomador, no; los asegurados ya estaban aceptados. Solo si se añade un asegurado nuevo.

¿Y si nadie de la familia quiere seguir? Cada asegurado puede decidir por sí mismo. Pero antes de dar de baja a un mayor, piensa que contratar de nuevo a su edad será mucho más caro.

Conclusión

La muerte del tomador no deja a la familia sin seguro, pero sí exige actuar: comunicar el fallecimiento, nombrar un nuevo tomador y revisar la póliza. Hacerlo en las primeras semanas evita recibos devueltos, suspensiones de cobertura y la pérdida de una antigüedad que vale mucho dinero.

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