Muchas familias llevan décadas pagando el mismo seguro de decesos y no se plantean cambiarlo por miedo a «perder lo pagado» o a empezar de cero con carencias. Es un miedo comprensible pero, en la mayoría de los casos, infundado: cambiar de compañía de decesos es posible, legal y, bien hecho, no supone perder antigüedad ni cobertura. Te explicamos cómo hacerlo paso a paso.
Por qué plantearse el cambio
- Primas que no dejan de subir sin justificación clara, especialmente en pólizas antiguas de prima natural.
- Capital funerario desfasado: el servicio real cuesta hoy más de lo que cubre la póliza, y la diferencia la pagaría la familia.
- Coberturas pobres frente a lo que ofrece el mercado actual (repatriación, asistencia jurídica, testamento, huella digital).
- Mal servicio o incumplimientos: si ya has tenido que pelear con tu compañía, recuerda nuestra guía para reclamar el seguro de decesos.
El momento clave: la oposición a la prórroga (art. 22 LCS)
El seguro de decesos se renueva cada año automáticamente. Para cambiar sin duplicidades hay que oponerse a la prórroga conforme al artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro: el tomador debe comunicarlo por escrito con al menos un mes de antelación al vencimiento. Hazlo por burofax o por un canal que deje constancia, y guarda el justificante.
Cómo conservar la antigüedad
- Negocia el reconocimiento de antigüedad: la mayoría de aseguradoras de decesos aceptan al nuevo cliente sin carencias si acredita que venía cubierto por otra compañía (recibo o certificado de la póliza anterior). Lo analizamos en el artículo sobre seguros de decesos sin carencia.
- No dejes ni un día de descubierto: contrata la nueva póliza con efecto el mismo día en que vence la anterior.
- Declara la salud con exactitud si la nueva compañía presenta cuestionario: una omisión puede costar la cobertura entera.
- Revisa la prima única: si los asegurados tienen edad avanzada, a veces conviene dejar «liberada» la póliza antigua (si es de las que lo permiten) y complementar capital, en lugar de traspasar.
Errores que vemos cada semana
- Cancelar la póliza antigua antes de tener aceptada la nueva.
- Fiarse de una oferta verbal: exige el proyecto de póliza por escrito con capitales, carencias y exclusiones.
- No comparar el capital funerario por provincia: un capital válido en una población pequeña puede ser insuficiente en Barcelona o Madrid.
- Mantener dos pólizas «por si acaso»: solo se presta un servicio; es pagar dos veces por lo mismo.
Conclusión
Cambiar de compañía de decesos no es empezar de cero: es una operación regulada, con plazos claros y ventajas reales si tu póliza actual se ha quedado cara o corta. En nuestra guía completa de seguros de decesos 2026 encontrarás la comparativa de compañías actualizada.
Como corredoría independiente, tramitamos el traspaso completo: oposición a la prórroga, certificado de antigüedad y alta en la nueva compañía sin descubiertos. Y si tu antigua aseguradora pone problemas, nuestro despacho de abogados se encarga de la reclamación. Pídenos estudio sin compromiso.
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